21-05-2010

La restauración vista desde afuera

Por Haciendo el Colón

A tres días de la reapertura

Diálogo con la arquitecta italiana Elisabetta Fabbri

"El Colón no es un edificio en la ciudad: es un edificio en el mundo", y esto ha quedado claramente demostrado días atrás, durante las jornadas internacionales sobre la puesta en valor y modernización tecnológica del primer coliseo, organizadas por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. A pocos días de la reapertura, un representativo grupo de los profesionales argentinos que tuvo a cargo la restauración del teatro documentó y expuso, con la satisfacción de la misión cumplida, los más diversos aspectos del proyecto, desde los diagnósticos hasta los resultados; desde la logística en la gestión de la obra, pasando por las cuestiones estructurales (que son las más importantes para la salvaguardia y el funcionamiento del edificio), y el delicado tratamiento de las partes más visibles para el público, hasta su mundialmente célebre acústica perfecta, que fue prioridad para todos.

Junto a ellos, otro grupo de prestigiosos especialistas extranjeros, encargados de las intervenciones en famosos teatros como La Scala (Milán), La Fenice (Venecia), San Carlo (Nápoles) y Liceu (Barcelona), entre otros, aportaron sus experiencias y, a través de ellas, se pudo cotejar a nivel internacional la envergadura y excelencia de la obra argentina. Entre estas opiniones, la arquitecta Elisabetta Fabbri, responsable de La Scala, Fenice y San Carlo, hizo su balance de la intervención en el Colón.

-¿Cuáles son los rasgos más destacables del emprendimiento?

-El hecho de que se ha conservado la autenticidad a un máximo obsesivo. El principal logro es haber dotado al Colón de la más moderna tecnología, sin destruir parte del monumento, tal como se hizo en La Scala, donde se demolió la torre escénica. Lograr adaptar la modernidad a las piezas originales de la construcción implica un tremendo esfuerzo.

-¿Cuáles son las originalidades de esta restauración?

-Una es haber mantenido el disco giratorio del escenario. Hoy se tiende a quitar los mecanismos obsoletos e instalar los famosos puentes móviles, que representan una enorme violencia contra el edificio, pues implica demoler. Por el contrario, aquí los arquitectos demostraron respeto al edificio y coraje para sostener esa decisión. Otra solución fantástica está en los sistemas de seguridad: el movimiento de las cortinas que se abren automáticamente para agilizar la salida del público en situación de pánico no existe en otros teatros.

-¿Haber conservado el disco representa hoy en día una limitación?

-No necesariamente. El Colón pudo conservarlo gracias a la potencialidad extraordinaria que es su superficie subterránea. Para un extranjero, es descomunal. El Colón tiene ahora la nueva maquinaria de montacargas que significan una innovación.

-¿Qué compararía de la restauración del Colón con sus experiencias italianas?

-La calidad de algunos trabajos realizados en el Colón es ampliamente superior a lo que se hizo, por ejemplo, en La Scala. Los materiales que se usaron aquí son de una calidad altísima. Tal el caso de los textiles. Luego, la mano de obra: por ejemplo, el detalle con que se realizó la colocación de textiles en los palcos no lo he visto en ninguna otra parte, o la atención en los diseños de las teselas del piso. En Italia, no hemos sido capaces de realizar una reconstrucción semejante. Por eso, el Colón, con esta monumental obra de restauración, se convierte en un caso paradigmático para el mundo entero.

Cecilia Scalisi

Fuente: www.lanacion.com.ar

Viernes 21 de mayo de 2010

 

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claudia estallo dice:
Soy restauradora y tuve la satisfaccion de trabajar en la primera etapa de la restauracion de la sala en 2007, dirigida por la restauradora Giusepina Manfredi, de la cooperativa di restauro di Milano. No hay fotografias?.