Preservación de la calidad acústica del Teatro Colón de Buenos Aires durante los recientes trabajos de restauración

Basso, Gustavo (1); Haedo, Alberto (2); Sánchez Quintana, Rafael (3)

  1. Cátedra de Acústica, Facultad de Bellas Artes, Universidad Nacional de La Plata.
  2. Ingeniero, Asesor Acústico de las Obras de la Sala y del Escenario del Teatro Colón.
  3. Ingeniero, Asesor en Acústica, designado por el GCBA para las obras de puesta en valor del
    Teatro Colón.

Introducción

El Teatro Colón comenzó a construirse en el año 1889 a partir de un proyecto original del arquitecto Francisco Tamburini, que falleció antes de finalizar la obra. La continuó su colaborador y colega Víctor Meano. Meano muere en 1904 y lo sucede el célebre arquitecto belga Jules Dormal, quien se contrata para concluir la obra. Las diferentes manos que actuaron sobre el proyecto se ven reflejadas en el eclecticismo estilístico que presenta el edificio: a los elementos propios del renacimiento italiano y de la arquitectura teatral alemana se le suman claras características provenientes de la de escuela francesa, acentuadas a partir de la intervención de Jules Dormal. Finalmente, el Teatro Colón de Buenos Aires se inauguró el 25 de mayo de 1908.

La sala principal, en forma de herradura, cumple con las características generales del teatro italiano clásico en herradura. Tiene una capacidad total de 2.478 localidades, a los que se le pueden agregar unas 500 personas de pie. La platea tiene 29,25 m de ancho máximo, 32,65 m de largo y el cielorraso está a 28 metros de altura. La planta está bordeada de palcos abiertos, en estilo francés, hasta el tercer piso. A partir de este nivel se ubican las localidades de Cazuela, Tertulia, Galería y Paraíso. En total siete niveles por encima del de la platea. El piso de la platea presenta una suave pendiente. Es posible nivelar este piso mediante un sistema de gatos mecánicos para transformar el recinto en un gran salón

El escenario tiene 35,25 m de ancho, 34,50 m de profundidad y 48 metros de altura. Su piso presenta una inclinación de tres centímetros por metro y posee un disco giratorio de 20,30 m que permite cambiar rápidamente las escenas. La boca del escenario está cerrada con un gran telón de terciopelo que se abre hacia los ángulos superiores a velocidad variable. El foso de la orquesta, enmarcado por los palcos del arco del proscenio, tiene una capacidad para 120 músicos.

En el año 2001 comenzaron los trabajos de restauración y puesta en valor del edificio, que comprenden tres áreas bien definidas: el edificio histórico, la plaza y la caja escénica. Uno de los objetivos principales de los trabajos es el de preservar la reconocida calidad acústica de la gran sala del Teatro Colón. Dos de los autores de este artículo participaron como Asesores en Acústica del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el restante como Responsable en Acústica de las empresas contratadas para realizar los trabajos. El objeto de este trabajo es el de describir la metodología diseñada para proteger la calidad acústica original del Teatro.

Calidad acústica del Teatro Colón

En 1892, debido a las dudas surgidas acerca de la continuidad de la construcción del Teatro Cólón, Víctor Meano publica un trabajo ,a pedido de la Sociedad Científica Argentina, en donde enuncia los principios básicos del proyecto y describe sus características generales. En la publicación incluye un capítulo dedicado a las “Condiciones Acústicas”, en el que sostiene:
“Todos los autores que han tratado la acústica aplicada a la construcción de salas de espectáculos, están de acuerdo en declarar, que la resolución de tal problema, carece de bases sólidas y seguras.” Meano fundamenta la forma de la sala esferoide, apoyándose en que la propagación de las ondas sonoras se da en forma esférica, poniendo como ejemplo la
distribución semicircular de los teatros griegos y romanos, defiende la elección de la forma de herradura porque: “consigue una buena ubicación visual y auditiva para los espectadores y por los excelentes resultados que dio la forma de herradura italiana a los teatros europeos”.
Además sostiene que el sonido debe morir detrás de los oyentes a fin de no generar reflexiones o ecos no deseados. En su texto remarca la diversidad de opiniones y puntos de vista que existían en la acústica de la época.

Al margen de los datos históricos referidos, lo cierto es que poco a poco la acústica del Teatro Colón fue adquiriendo un reconocimiento generalizado. La idea de que el Colón posee una acústica extraordinaria circula desde hace mucho tiempo entre músicos y especialistas. Se había instalado a partir de comentarios aislados, de dichos de procedencia incierta y de unos pocos juicios realmente fundados. Las pocas opiniones realmente confiables provenían de músicos que, a partir de una carrera internacional, podían comparar la acústica del Colón con la de una buena cantidad de teatros de ópera de primera línea.

La calidad acústica se establece a partir de lo que perciben los oyentes. Sus opiniones y juicios no pueden ser reemplazados, por ejemplo, con los resultados de mediciones físicas. La única manera de establecer una lista ordenada de teatros de ópera de acuerdo a su calidad acústica es realizar encuestas con oyentes que conozcan dichos teatros y analizarlas con métodos estadísticos. Afortunadamente, este trabajo fue realizado por el célebre acústico Leo Beranek y publicado en el año 2000. Beranek y su colega Hidaka tuvieron que buscar personas que conocieran a la mayoría de los teatros de ópera del mundo. Lograron reunir las opiniones de 22 destacados directores de orquesta, que respondieron un cuestionario sobre la calidad
acústica de salas de ópera que conocían. Las calificaron dentro de una escala de cinco niveles: mala, pasable, buena, muy buena y “una de las mejores”. El resultado del trabajo se puede ver en la tabla 1. El Colón no solamente figura entre los mejores teatros de ópera, sino que ocupa un primer lugar bien distanciado del resto. De pronto aparecieron razones sólidas para fundamentar la creencia de su excelente calidad acústica.

Como corolario, en otro artículo, publicado en noviembre de 2003, Leo Beranek repite la metodología anterior para clasificar los auditorios para música sinfónica según su calidad acústica. Aquí el Teatro Colón figura en el tercer lugar, luego de dos salas construidas específicamente para ese fin: la Grosser Musikvereinssaal de Viena y el Symphony Hall de Boston.

El Teatro Colón ocupa, por su acústica, un lugar único entre las salas para música del mundo. Es precisamente esta calidad acústica la que se debe preservar durante los actuales trabajos de restauración y puesta en valor.