Una historia que no había sido escrita.

Una de las tareas de apoyo continuadas que se lleva adelante dentro del conjunto de acciones del Plan de Obras del Teatro Colón, es la investigación histórica sobre formas, materiales, tecnología, sistemas constructivos, oficios y ciencias aplicadas entre 1889 y 1908 y después, para la ejecución de la obra. Reconstruir el oficio de los antiguos artesanos (como los notables estucadores del Foyer), recuperar toda la información técnica acerca de las decisiones cromáticas de 1907, hallar la documentación planimétrica de las estructuras metálicas originales y verificar en la obra la concordancia entre los planos de proyecto y lo ejecutado, redescubrir las fórmulas industriales de la fabricación de las teselas de gres cerámico de los pisos, y recuperar información precisa sobre mármoles y canteras, son sólo algunos de los cotidianos esfuerzos por ajustar al máximo nivel posible la certeza acerca de la procedencia, calidad y técnica de cada uno de los componentes.

Toda esta información construye una historia mucho más detallada y completa de una obra como el Colón, que ha sido reconocida oficialmente como Monumento Histórico Nacional, y que, sin dudas, es reconocida como tal no sólo por el ambiente musical y teatral argentino y por la ciudadanía, sino también por personalidades de la más alta autoridad en el mundo en estos temas.

Esta historia ampliada y profundizada del Teatro Colón es otro de los aportes del Plan de Obras en ejecución. Y era imprescindible para la intervención, porque al entrar al siglo XXI, el Colón lucía toda su calidad y su belleza, pero amenazadas por un gravísimo riesgo de deterioro progresivo y eventual destrucción. Más aún: si se tiene en cuenta que el peor enemigo de los grandes teatros es el incendio, es un hecho documentado que el Colón no hubiera podido resistir semejante siniestro. La intervención en el edificio se había tornado apremiante. Y, además, como urgía actualizar tecnológicamente al Teatro a tono con el siglo XXI, era indispensable diferenciar lo original y valioso de lo modificado sin trascendencia o con daño a la integridad esencial del edificio.

Como la misma construcción del Teatro Colón entre 1889 y 1908, estas obras y estas investigaciones son producto de un trabajo integrado de equipos profesionales y también de la contribución de muchísimas personas, entre las cuales no sería justo olvidar a integrantes de instituciones públicas y privadas, artistas, profesionales, técnicos y artesanos que en algún momento de sus vidas han trabajado en obras del Colón, a descendientes de los autores del edificio inaugurado en 1908 y a investigadores, profesores, coleccionistas y memoriosos de ánimo filantrópico y espíritu público que, ajenos a todo egoísmo, han sumado su aporte para que las obras del Colón puedan realizarse del mejor modo, a fin de que Buenos Aires y el mundo recuperen a la mayor brevedad el Teatro en toda su plenitud.

Teatro Colón 2009: Un edificio en obra.

A esta otra historia del edificio del Teatro Colón, es posible agregar un dato más: las actuales obras pasan ahora a ocupar, por su importancia y desarrollo conceptual y técnico, otro capítulo decididamente importante en la historia total del edificio del Teatro Colón de Buenos Aires.

En 2000 el Poder Ejecutivo de la Ciudad, mediante la Subsecretaría de Patrimonio Cultural, convocó a la Dirección General de Infraestructura para elaborar un “Plan Maestro” para la puesta en valor y la actualización tecnológica del edificio del Teatro Colón.

Ocho años después, el Plan de Obras establecido en el ámbito del Ministerio de Desarrollo Urbano del Gobierno de la Ciudad abarca la totalidad del complejo edilicio para conformar una intervención integral. A la ampliación de la envergadura del emprendimiento, le siguieron los necesarios cambios institucionales del Teatro.

Camino al año 2010.

Para poder completar las obras, que afectan en esta etapa a la Sala y a los principales sectores de acceso público, el Teatro Colón permanece cerrado. Esta es una enorme tarea que incluye a cientos de obreros, maquinarias sofisticadas y extremas medidas de seguridad para evitar todo riesgo.

En 2008, el entonces recientemente asumido Jefe de Gobierno de la Ciudad, Ing. Mauricio Macri, tomó la decisión de otorgarles prioridad a las obras del Colón, y encomendó al Ministerio de Desarrollo Urbano reformular el plan de las obras, extendiéndolo a los 58.000 m2 totales.

Para el logro de este objetivo, el Gobierno de la Ciudad creó la Unidad de Proyectos Especiales (UPE-Teatro Colón), responsable de concentrar todos los esfuerzos de las obras en marcha, y solicitó a la Legislatura un presupuesto acorde con el valioso emprendimiento.

En la actualidad trabajan en las obras de recuperación del Teatro Colón más de 500 operarios y expertos. Todas las áreas principales del Teatro serán terminadas antes de su reapertura en 2010, mientras que las llamadas “obras complementarias”, es decir, la nueva ampliación del complejo edilicio (futuro Bloque C), aledaña al edificio histórico, será terminada posteriormente.

Buenos Aires y el mundo tendrán un Teatro Colón del siglo XXI con todo el valor del siglo XIX, preservado científicamente y enriquecido con el porvenir de un nuevo siglo de cultura teatral y musical.